Literatura Y Ficcion

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By Christopher Hitchens

El autor se dirige aqui y alienta, a futuras generaciones de radicale,s inconformistas, rebeldes, disidentes y, en resumen, hombres y mujeres airados. Quien mejor que el, con su larga trayectoria de discrepante profundo y ameno, para hablar con aquellos disidentes que se alzan apasionadamente contra le perezoso consenso. Este libro explora l. a. gama completa de posiciones opuestas e invoca mentores que van desde Zola a Vaclav Havel.

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Libro ineludible en los angeles bibliografía que se ocupa de nuestra relación con l. a. muerte y su papel en l. a. configuración de un entorno cultural y las formas de intercambio que en él se desarrollan, los presentes ensayos de Philippe Ariès, desde su publicación por vez primera en 1975, se han convertido ya en un clásico.

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En tales casos, me negaba a continuar el debate. De modo que en esa ocasión yo era reduccionista, y esta­ ba orgulloso de mi simplicidad. Otro ejemplo, también de mi experiencia. En 1968 viajé a Cuba. La revolución era todavia joven; el asesinato del Che Guevara era un recuerdo de ape­ nas unos meses antes; los castristas mantenían que su 66 versión del socialismo no se inspiraria en el deplora­ ble ejemplo de Rusia; había mucho espacio de juego y de libertad. No te estoy contando esto a una luz re­ trospectiva, pues yo era entonces miembro de un gru­ po marxista que desconfiaba no poco dei «fidelismo» (si quieres, te contate en otra carta la historia de mi formación política).

Pod ríamos an adir otros ejemplos. Hacia el final dei período victoriano, Oscar Wilde —maestro de la 56 pose, pero no un mero poseur- decidió vivir y actuar «como si» no reinara la hipocresfa moral. En el «pro­ fundo sur», a princípios de los anos sesenta, Rosa Parks (despuis de algunos ensayos generaJes por su cuenta) resolvió actuar «como si» una mujer negra tra~ bajadora pudiese sentarse en un autobús al final de la jornada de trabajo. En Moscú, en los anos setenta, Aleksandr Solzhenitsyn decidió escribir «como si» un sabio individual pudiera investigar la historia de su país y publicar sus hallazgos.

Dondequiera que exista vida, también hay in­ consistência, división, lucha. Parece que has captado el punto de que hay algo idiota en quienes creen que el consenso (por dar uno de sus nombres a la fiera-con cabeza de hidra) es el 37 bien supremo.

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