Literatura Y Ficcion

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By Peter Connolly

Hannibal and the enemies of Rome. Discusses the half performed by means of the Etruscans, Samnites, Carthaginians, and Celts in Roman and Italian heritage. comprises an account of Hannibals march and lots more and plenty description of the armor and guns of the interval.

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Que yo escribiera versos de chico lo divertía, y que después aparecieran escritos míos en los periódicos lo entusiasmaba, y que yo llegara a publicar libros lo llenó de satisfacción. Aunque estoy seguro de que, a él, como a mi abuelita Carmen, quien me lo dijo, también debió espantarlo que esa primera novela mía, La ciudad y los perros, que les mandé desde España apenas salió, estuviera llena de palabrotas. Porque él fue siempre un caballero y los caballeros no dicen nunca —y menos escriben— palabrotas.

En la matinée del domingo les cogía la mano en la oscuridad, pero no me atrevía a besarlas. Sólo las besaba jugando a la berlina, o a las prendas, cuando los amigos del barrio, que sabían que éramos enamorados, nos mandaban como castigo, si perdíamos en el juego, que nos diéramos tres, cuatro y hasta diez besos. Pero eran besos en la mejilla y eso, decía Luchín, el agrandado, no vale, porque un beso en la mejilla no era un chupete. Los chupetes se daban en la boca. Pero en ese tiempo las parejas miraflorinas de doce o trece años eran bastante arcangélicas y no muchas se atrevían a darse chupetes.

Se había denominado antes «barrio alegre», pero cambió de nombre cuando los periódicos empezaron a llamar así al jirón Huatica de La Victoria (la calle de las prostitutas) y se transformó en el «barrio de Diego Ferré» o «de Colón», porque era en la intersección de ambas calles donde teníamos nuestro cuartel general. Gladys y yo cumplíamos años el mismo día, y la tía Lala y el tío Juan hicieron una fiesta con chicos y chicas del barrio ese 28 de marzo de 1948. Recuerdo mi sorpresa al entrar y ver que había parejas bailando y que mis dos primas también sabían bailar.

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